Industria azucarera lanza plan para impulsar la cosecha en verde

El sector cañero presentó un plan técnico–científico que busca eliminar gradualmente la quema de caña y migrar a la cosecha mecanizada en verde para 2040.

La agroindustria azucarera de El Salvador dio un paso clave hacia una producción más sostenible con la presentación del «Plan de reconversión a cosecha en verde del sector azucarero», un estudio elaborado por el Instituto de Investigación sobre Cambio Climático (ICC) que establece la viabilidad técnica para implementar de manera gradual la cosecha sin quema en todo el país.

El análisis concluye que el 77 % del área actualmente cultivada con caña tiene condiciones para adoptar la cosecha en verde mecanizada, lo que permitirá avanzar hacia un modelo productivo menos dependiente del fuego y con menor impacto ambiental. El horizonte de implementación planteado llega hasta el año 2040, con metas intermedias para proteger áreas sensibles como carreteras, zonas habitadas y reservas naturales antes de 2030.

«Estamos comprometidos con una producción que no solo sea eficiente, sino que también cuide nuestro entorno, garantice la inocuidad y promueva el bienestar de nuestras comunidades», afirmó Tomás Regalado, presidente de la Fundación del Azúcar (Fundazúcar), durante la presentación.

Por su parte, Julio César Arroyo, director ejecutivo de la Asociación Azucarera de El Salvador, destacó que el sector está integrado por unos 7,000 productores que cada año cultivan alrededor de 6 millones de toneladas de caña, de las cuales se obtienen cerca de 700,000 toneladas de azúcar y 300,000 toneladas de melaza para abastecer el mercado interno y exportar a destinos como Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido, el Caribe, Sudamérica y Asia. Las exportaciones del sector rondan entre $240 y $250 millones anuales.

Arroyo explicó que, pese a que la última zafra cerró con una caída del 9 % en la producción por factores climáticos y reducción de áreas cultivadas, el sector espera recuperar niveles en la próxima zafra 2025-2026, que comenzará entre finales de noviembre y principios de diciembre. «El invierno ha sido bastante favorable para el cultivo y proyectamos alcanzar entre 700,000 y 720,000 toneladas métricas de azúcar», señaló.

El dirigente también resaltó que la mecanización es clave para enfrentar la creciente falta de mano de obra agrícola y para avanzar hacia la cosecha en verde. «Ya la mitad de la caña se cosecha con maquinaria, lo que permite no quemar el cultivo y adaptarnos a los retos de disponibilidad de trabajadores», explicó.

Cada jornalero manual puede cortar entre cuatro y seis toneladas diarias, pero la mecanización permite cubrir grandes extensiones —unas 35,000 hectáreas— con menos impacto ambiental y mayor eficiencia.

Desde el enfoque científico, Marco Martínez, director de operaciones del ICC, indicó que aunque la quema de caña aporta menos del 1 % de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero, su eliminación trae beneficios relevantes: mejora la salud y fertilidad del suelo, protege la biodiversidad y reduce la dispersión de ceniza en comunidades y carreteras.

«El fuego ha sido parte de la agricultura por siglos, pero hoy el cambio climático y la salud ambiental exigen nuevas prácticas. La mecanización es la vía más viable para la transición», afirmó.

Con este plan, la industria busca cumplir compromisos internacionales de adaptación al cambio climático —incluidos en las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC)— y mantener la competitividad de un sector que, además de generar divisas, es referente regional en productividad agrícola e industrial. «Nuestro esfuerzo es seguir siendo un origen confiable y competitivo de azúcar y melaza para el mundo», concluyó Arroyo.